¡Vamos a elegir zapatillas!

Antes de decirte por una zapatilla, analízala capa a capa, pieza a pieza, para que todo el conjunto se adapate al máximo de tus necesidades.

Multitud de marcas con cientos de modelos inundan el mercado de zapatillas de running, derivado en parte a que cada vez hay más corredores con perfiles más y necesidades más diversas. Sea cual sea el motivo, la realidad es que al llegar a tu tienda habitual, muchas veces no compras nada, confuso por una borrachera de modelos que todos parecen valer. Por este motivo creemos que es importante que sepas qué tipo de corredor eres, cómo están hechas las zapatillas y para qué tipo de pisada se han construido. Así siempre podrás elegir tus mejores zapatillas.

1. PARTE SUPERIOR
Aunque lo primero que veamos sea la estética, que siempre es importante, tiene dos funcioens fundamentales:

  1. Tiene que adaptarse y envolver el pie perfectamente. Ajústatelas con moderación y al caminar o correr no tiene que moverse ni lo más mínimo. No tienes que notar sus elementos (costuras, tejidos…), así que cuanto mejor recoja el pie sin presiones concetradas, más adecuada será la zapatilla para tí. El cordonaje, la horma, los contrafuertes de soporte y las espumas, hacen más confortable la sujeción.
  2. La transpirabilidad, es vital en una zapatilla para correr. El pie alcanza una temperatura elevada por el rozamiento, el impacto y debe evacuarla por la rejilla. Vigila que el aire pase con relativa facilidad.

2. MEDIA SUELA
Es la parte más importante de la zapatilla, la que nos va a aportar la amortiguación necesaria conta los impactos. Suelen ser compuestos o espumas de EVA que consiguen que las zapatillas sean cómodas, ligeras y protegan el pie de los impactos contra el suelo. Fíjate en la flexibilidad de la zapatilla, debe doblar por la parte delantera, igual que tu pie. Verás profundos cortes de flexión en esa zona que ayudan al pie en el despegue del suelo y cuanto más rápido seas, más flexibilidad necesitas en este segmento de la zapatilla.

3. SUELA
Fíjate sobre todo en dos aspectos: la dureza de las diversas gomas que la componen y el diseño que presenta. En cuanto a la dureza, las blandas, ideales para correr por duro, se deforman con una presión moderada del dedo, agarran mejor en asfalto y aportan comodidad en la recepción. Las duras son más resistentes, perfectas para terrenos mixtos o entrenamiento por arena, se colocan más en zonas de mucha abrasión de la suela.

El diseño es importante, para que la zapatilla traccione bien por diversos terrenos. Si es más taqueada irá mejor para correr por caminos y
terreno suelto, pero si el dibujo es más plano y liso encajará mejor por asfalto o superficies lisas y adherentes.

Los elementos de estabilidad en la media suela, buscan que el pie se mueva de forma más plana y neutra posible, recorriendo la zona central de la zapatilla. Para esto incluyen estructuras y soportes más densos, variando las alturas en el diseño de la estructura interna o externa, dependiendo si se busca estabilizar una pisada pronadora (la más común) o supinadora. Las zapatillas de alta gama ya consiguen que la estabilidad comience en el primer contacto del pie con el suelo y acabe al despegar.

Las amortiguaciones son muy diversas. Se colocan siempre en el talón, que es el primer lugar de impacto y dependiendo del modelo o de la calidad, también el la parte delantera, aunque hay algunas versiones en las que la amortiguación recorre toda la base del pie. Las tecnologías que desarrollan las marcas para absorber el impacto son muy variadas, juegan mucho con los materiales y densidades. Lo más normal es que las ecuentres de aire, con una cámara a presión de poliuretano, que es una goma muy densa que absorbe de manera eficiente y con mucha memoría elástica; gel, similar al anterior pero más viscoso y ligero; o mecánicas, donde una estructura plástica ayuda a que el pie no reciba impacto. No hay que olvidar que la misma espuma que compone toda la media suela también amortigua, aunque suelen tener menos vida útil.

Busca siempre un equilibrio adecuado a tu estilo de correr, es decir, que la amortiguación sea eficiente pero no excesiva. Si no, suele derivar en problemas de estabilidad, con una pisada incorrecta que puede acabar en lesiones.

GOMAS O CORDONES

Una de las señas de identidad de los triatletas es usar gomas en lugar de cordones en sus zapatillas para hacer este gesto con la mínima pérdida de tiempo. Sin embargo las gomas, además de darnos rapidez para ponernos las zapatillas, nos pueden restar eficacia en nuestra carrera por una menor sujeción del pie dentro de la zapatilla. Entonces, ¿optamos por la rapidez en la transición o eficacia y comodidad en la carrera?.

  • Gomas: ideal para transiciones muy rápidas y por lo tanto para triatlones muy cortos, prima la velocidad sobre la eficacia.
  • Gomas con tankas (locklaces): la transición es casi tan rápida como en el caso anterior, sólo ralentizada por el gesto de tensar la tanka (un par de segundos), a cambio tenemos mayor sujeción de pie. Ideal para triatlones olímpicos.
  • Cordones con tankas: algo más lento que las opciones anteriores, pero la tanka facilita el ajuste de la zapatilla sin tener que hacer nudos que, tanto por el cansancio como por los nervios, se pueden resistir más de lo esperado. Ideal para triatlones de media y larga distancia.
  • Cordones con lazada tradicional: es la opción más lenta, pero también la más fiable y confortable para quienes debutan en este deporte.