Es muy probable que antes de practicar gravel te hayas curtido en el mundo del ciclismo en ruta y las diferencias entre estas dos modalidades, son notables. Lo primero que debes saber es que cada vez son más los ciclistas que pegan el salto y es que el gravel mola, y mucho, porque te permite alejarte de los coches y el asfalto y acercarte a la naturaleza de un modo diferente, pero esto probablemente ya lo sabías así que, vamos a contarte algunos detalles más sobre el gravel para que aprendas a disfrutarlo como se merece. 

Dureza

Quizá no te lo hayas planteado pero, en líneas generales, el gravel es más duro que el ciclismo de carretera. Esta dureza es simplemente un resultado de la mayor resistencia que ofrece el terreno y que te hace ir más despacio, pero esto no hace que sea más aburrido, de hecho suele ser más bien lo contrario, pero es un detalle importante sobre todo a la hora de planificar las rutas. Debes tener en cuenta que, de media, cubrirás un 60% o 70% menos de distancia en el mismo tiempo que en asfalto, aunque esto realmente dependerá mucho del tipo de pista por el que salgas a rodar. 

Tipos de pista

Existen multitud de terrenos por los que puedes disfrutar de tu bicicleta de gravel, cada uno con unas características que lo hacen único y que tendrán su efecto a la hora de planificar un ruta. 

Gravilla

Este tipo de grava es muy fina y pequeña y es especialmente “peligrosa” en las curvas y en las frenadas, el resto del tiempo es perfecta. 

Arena

Ay la arena…cambia con las condiciones meteorológicas y mucho. Si la encuentras húmeda y compacta tu salida será un paseo por las nubes, cuando está seca hace que las curvas sean como de hielo y si es profunda y blanda, mejor evítala. 

Pista compacta

Ofrece mucho agarre, se disfruta mucho este tipo de pista.

Piedras

Casi no aportan grip y aumentan enormemente las posibilidades de pinchazo. Es mejor evitarlas dentro de lo posible. 

Debes intentar anticiparte mucho al terreno e ir buscando las líneas que te ofrezcan la rodada más limpia y segura, si te mueves por suelos firmes y que aporten un buen grip, entonces puedes hacer una conducción muy similar a la de asfalto, pero si el terreno es inestable debes vigilar muy bien cómo utilizas tu peso en cada curva y frenada. Para poder buscar la mejor trazada, es importante que recuerdas mantener la mirada alta, trata de anticiparte en unos dos segundos al terreno, de forma que no tengas que memorizar el camino pero te de tiempo a anticiparte y cambiar de trayectoria incluso cuando vas más rápido.

Esto es importante también en las curvas, ya que lo más habitual será que no puedas trazarlas como lo harías en asfalto, por lo que deberás buscar la línea más segura y modificar tu peso y velocidad para conseguir el mayor grip posible.  

Debes tener en cuenta que el grip no solo afecta a las curvas y las frenadas, también lo hace en las subidas. En primer lugar, debes evitar las zonas más sueltas del camino pero además del suelo, tu técnica de pedaleo va a hacer que las ascensiones resulten mucho más fáciles o difíciles. Por ejemplo, evitar subir de pie en la bici, siempre que sea posible, va a tener un efecto muy grande en tu grip ya que este disminuye enormemente cuando nos levantamos ya que lo mejor es mantener el mayor peso posible sobre la rueda trasera. Es posible que en el campo te encuentres subidas con tanta pendiente que la rueda delantera se te levante un poco, en ese caso, para evitar esto y no perder grip, lo que debes hacer es doblar los codos y bajar tu centro de gravedad acercando tu barbilla al manillar mientras adelantas tu posición en el sillín. 

Y para terminar con el grip, es importante que recuerdes que siempre puedes jugar con la presión de los neumáticos para conseguir mayor agarre y comodidad pero si sabes que el terreno va a ser muy abrupto, lo mejor es que busques una rueda mayor que además te ayude a minimizar las posibilidades de pinchazo. 

La frenada

Cuando sales con la bici por asfalto sabes que no debes frenar mientras trazas la curva, pues en el caso del gravel es exactamente igual. Aquí tu distancia de frenado aumentará en comparación con el asfalto, y es muy importante que no frenes en mitad de la curva para evitar que pierdas el equilibrio en una o en ambas ruedas de tu bicicleta. 

El cambio

Hemos mencionado antes que el gravel tiene velocidades medias más lentas que el ciclismo en ruta y que sus subidas suelen ser tener mayor pendiente, así que una forma de estar mejor preparados es utilizando un casette más grande tipo 36 o 42 y un plato relativamente compacto, por lo que unas buenas medidas para iniciarte en el gravel podrían ser 48/32 o 46/30. 

Con estos breves consejos estamos seguros de que cualquier ciclista estará preparado para empezar en el interesante mundo del gravel, si aún así tienes dudas, ya sabes que puedes contactar con nosotros por redes sociales o en el email tienda@carrascoesciclismo.es.