Para muchos ciclistas, correr es como el enemigo de la bici pero existen varias teorías que confirman que correr de manera ocasional, puede ser muy positivo para los ciclistas.

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Cada día están más de moda entre los deportistas y atletas de todos los niveles, la introducción de ejercicios compuestos en su rutina de entrenamientos. Hay muchas razones para este nuevo “movimiento” y una de ellas es que hacen al deportista mucho más completo. Activando músculos diferentes desde ángulos poco trabajados anteriormente.

Algo parecido se puede conseguir combinando distintos deportes como son el ciclismo y la carrera.

Es muy probable que la mayoría de ciclistas tengan muchas agujetas al salir a correr la primera vez, y esta suele ser una de las razones que alejan a la mayoría de ciclistas del running.

La razón de que un ciclista experimentado y con buena forma tenga tantas agujetas post carrera es que en este último deporte, se trabaja la concentración excéntrica de los músculos, es decir, en la extensión, mientras que en el ciclismo aunque se utilizan prácticamente los mismo músculos, su trabajo es más concéntrico. Cuando un trabajo trabaja de manera excéntrica, causa mucho más daño sus fibras musculares y aunque los músculos terminan acostumbrándose, la adaptación es un poco más larga.

Densidad Ósea

Cuando practicamos ciclismo, disfrutamos de las ventajas que tiene un deporte de bajo impacto, pero una de las desventajas es que este bajo impacto, puede generar falta de densidad ósea más aún si le añadimos que muchos ciclistas suelen llevar dietas con déficit calórico.

El problema de tener una baja o una menor densidad ósea es que nuestros huesos son por lo tanto más débiles y corren mayor riesgo de fractura en caso de caída.

En este caso, complementar el entrenamiento de ciclismo con otros deportes en los que debamos soportar nuestro propio peso y tengan algo más de impacto, como el fitness o salir a correr, ayudará a disminuir estos problemas.

Además de estos beneficios, tomarnos un “descanso” de la bici de vez en cuando, puede hacer que la retomemos con muchas más ganas y mantengamos así nuestra ilusión intacta, de salir con la bici.

Compaginar tu vida no ciclista con tu vida como ciclista

Si viajas mucho por trabajo o con tu familia o amigos, no siempre será posible llevar la bici contigo. En mucho casos esto hace que la gente no solo abandone el ciclismo, si no lo que es peor, que deje de hacer deporte a secas.

Correr es una forma barata y sencilla de mantener tu salud cardiovascular a tono. Las zapatillas ocupan poco espacio en la maleta y con una carrera corta pero intensa puedes llegar a mantenerte en un gran estado de forma.

Días de lluvia y viento

Rodar bajo la lluvia no suele ser una de las actividades favoritas de la mayoría de ciclistas, en cambio, salir a correr en la lluvia no es tan mal visto por los runners. Lo mismo ocurre con el viento fuerte, es mucho más sencillo encontrar rutas para correr en las que nos adaptemos mejor a las condiciones de viento que hacerlo cuando salimos con la bicicleta.

En días como estos, salir a correr puede ser una gran alternativa para manteneros activos y que perder la forma en épocas de mal tiempo.

Como ciclistas, si no está acostumbrado a correr, te recomendamos que no empieces a mitad de temporada o cuando se esté acercando una competición importante, ya que las agujetas o distintos dolores que puedas sentir al empezar a correr, podrían afectar a tu preparación a corto plazo.

Empieza poco a poco y ve subiendo el nivel de intensidad o duración según tus músculos y articulaciones se vayan adaptando al nuevo deporte.