El MTB mola. Mola porque no hay coches, porque estás realmente en contacto con la naturaleza y por muchas cosas más, pero…¿no tiene ningún punto negativo?

Hoy vamos a repasar cosas que puede que odies de la mountain bike y que, en realidad, hacen que al final te guste aún más.



Los olores

El mountain bike se practica en el campo, y no solamente nos hace sudar, si no que en las pistas y trialeras encontrar barro y humedad es algo habitual. Todo ese sudor sumado a la humedad, si no cuidamos de nuestro equipo de forma exquisita, hace que aparezcan olores cuanto menos curiosos en nuestros coches y equipamiento.

¿Cuántas veces te has acercado cada guante, zapatilla o casco a la nariz para ver si encuentras ese olor que empieza a inundar tu coche? Está claro que esta situación es fácil de solucionar pero, es sin duda una de las “pegas” del MTB. 

Perder el tiempo

¿Quién no tiene un amigo que puede pasarse 20 minutos analizando cada punto de su MTB antes de salir en ruta? Está claro que la seguridad y la comodidad son importantes, qué digo importantes, son importantísimas! Pero hay algunas personas que desarrollan tal grado de obsesión por los detalles, que terminamos preparados al 100% y todavía les quedan 10 minutos de “retoques”.

No solo eso, puede que tengas un compañero de los que se dan cuenta tras 3 minutos de salida de que se han dejado las gafas en el coche, el casco en el capó o ni siquiera recuerdan si cerraron el coche.

Si no conoces a nadie que se comporte así, puede que seas tu quien está retrasando al grupo ;)



Gafas Empañadas

Llevar las gafas empañadas no solo es incómodo y hace que disfrutes mucho menos de un descenso, puede ser realmente peligroso. Siempre puedes utilizar un spray anti vaho pero si no lo llevas sabes que parte de tu salida va a ser, bueno, diferente.

Lo pero es cuando decides que, ya que no ves nada, será mejor que no las lleves puestas, y este punto es el que nos puede llevar al siguiente. 

Barro en los ojos

Esta nunca es graciosa. Vas rápido, disfrutando, te sientes rápido, preciso y fuerte y de repente, notas ese roce dentro de tu ojo y si, es tu amigo el barro.

Te quejas, te frotas el ojo, paras. No consigues sacarlo de tu ojo pero sabes que tienes que seguir adelante así que continuas con un ojo cerrado y otro abierto esperando que el barro salga solo o que el ojo se te acostumbre y puedas seguir con tu vida. 

Caca de perro

El campo es prácticamente territorio comanche, y si no es difícil encontrarse cacas de perro en la calle, ¿cómo va a serlo en el campo? Es muy común encontrarnos estos pequeños pastelitos en medio del camino y por supuesto también lo es que se queden en nuestros tacos.

Una vez pillas una, no te quitas ese olor de la cabeza y dependiendo de como transportes tu bicicleta, tendrás que buscar un palito y quitarla de la rueda o esperar a darle con la Karcher en casa. Sea cual sea tu situación, la caca de perro nunca apetece. 

Los pinchazos

Esto no es un lado negativo del MTB si no que podríamos decir que lo es del ciclismo en general. Los pinchazos aparecen cuando menos te lo esperas y nunca son bienvenidos. Esta es una de las pegas más fáciles de solucionar, ya que con montar Tubeless y llevar un kit de reparación rápida por si acaso, los pinchazos serán menos pinchazos.



El Barro

Antes hemos hablado del momento en el que el barro se te mete en los ojos, pero no debemos olvidar que el barro se mete en todos los rincones de tu bicicleta también.

El barro hace mucho daño a nuestras bicicletas, especialmente si no nos preocupamos de limpiarlas nada más llegar a casa, o incluso antes, si tenemos la oportunidad. Nos lleva mucho tiempo limpiar nuestras bicicletas a conciencia y en 5 minutos se nos ponen perdidas.

Pero el barro no se queda solamente en la bicicleta, llega también a todos los rincones de la casa. En nuestra ropa, zapatillas, casco, pelo…

Toda tu casa acaba llena de barro al principio y de tierra seca al final.

Estos son algunos de los contras que tiene el MTB pero no nos engañemos, no podría enganchar más y no podrían importarnos menos 🤘