Estamos en invierno y eso significa menos horas de luz, lluvia y parece que este año, también nieve.

En esta época del año y hasta que se acerque el verano, lo normal va a ser que las salidas de MTB en bici estén llenas de barro. Algunos lo adoran, otros tantos lo quieren lejos de sus bicicletas.

Hoy os contamos cómo rodar en condiciones de barro para que tanto si te gusta como si no, puedas disfrutar al máximo de tu salida. 

Terreno local

No todos los barros son iguales. Parece una locura, pero cada material genera un barro diferente, así por ejemplo un terreno más arcilloso creará un barro superficial más resbaladizo.

Es por esto que conocer un poco la zona en la que vamos a rodar puede ser clave a la hora no solo de elegir la ruta correcta, si no de saber adoptar una postura u otra en la bicicleta o de montar en la bicicleta las cubiertas que mejor se adapten al terreno. 

Cubiertas

Las cubiertas van a jugar un papel clave a la hora de rodar por el barro. El taqueado y el compuesto con el que estén creadas las cubiertas nos puede ayudar enormemente a la hora conseguir un buen agarre en barro sin que los tacos lleguen a doblarse. 

Si decidimos salir un día de barro con unas cubiertas de “verano” lo que notaremos rápidamente es que estas prácticamente no evacuan, lo que hace que “flotemos” sobre el barro y perdamos tracción y frenada. 

En algunas ocasiones también se puede considerar la posibilidad de bajar la presión de los neumáticos un par de psi, pero si hay muchas rocas en la ruta escogida puede que no sea una gran idea. Lo mejor en este caso es sentir la rueda e ir ajustando sobre la marcha.

Bicicleta preparada

Es clave salir en invierno con una bicicleta preparada para el tiempo que nos vamos a encontrar. Revisar que los rodamientos de la suspensión están limpios y engrasados para evitar que el agua los haga sufrir es muy importante. 

Además de los rodamientos, podría ser interesante utilizar sprays de protección para el cuadro evitando que el barro se pegue a él, lo que hace que sea más fácil de limpiar y evita que se estropeen los materiales. Lubricar la cadena con un lubricante de invierno es otro de los factores clave de invierno, ya que si utilizamos un lubricante de verano, es posible que el agua lo acabe quitando y terminemos la ruta sin lubricante en la cadena.

Pedales

Puede que en este caso sea una buena idea montar pedales planos, ya que las posibilidades de derrapes que se nos van de las manos aumentan considerablemente cuando el suelo está húmedo. En estas situaciones, poder poner un pie a tierra para evitar una caída y continuar con nuestra bajada puede significar una gran diferencia entre una caída mala o un auténtico bajadón.

Evidentemente esta elección siempre va a depender de nuestro nivel como ciclistas y de las condiciones del terreno. Si somos buenos en descenso y vemos que las condiciones, aunque con barro, no son las peores, podríamos ir con pedales automáticos sin ningún problema. 

Ropa

En este caso debemos intentar llevar ropa que repela el agua y que sea impermeable, ya que aunque no esté lloviendo, es muy probable que el agua que despida nuestra rueda delantera, acabe empapando nuestras zapatillas y pantalones.

En el caso de las manos, es más que recomendable utilizar guantes. No solo nos ayudarán a mantener las manos calentitas si no que además protegen nuestras manos en caso de caída, lo que es bastante fácil que ocurra en condiciones de barro.

Además de los guantes, contar con unos puños Lock On en estas condiciones puede ser una gran baza a nivel de seguridad.

Y por último, unas buenas gafas y un guardabarros amplio también nos ahorrarán muchos disgustos e incomodidades en la ruta.

Rutas

Por lo general, en invierno es mejor plantear rutas cortas pero más intentas, ya que de esta forma es mucho más sencillo para nosotros mantener una buena temperatura corporal y hace la ruta más interesante, sobretodo al no dejar que nuestra cabeza nos quiera mandar a casa antes de tiempo.

Técnica

Rodar en condiciones de barro puede ser muy beneficioso para tus futuras salidas en seco, ya que estas condiciones de humedad y suelo resbaladizo hacen que la bicicleta sea mucho más inestable y que tengamos que ser más conscientes de como colocamos el peso sobre la bicicleta. Al final, no solo nos lo pasaremos realmente bien, si no que además, desarrollaremos una mejor técnica que nos ayudará en todas las áreas de nuestro ciclismo.