Todos los que salimos con la bici somos conscientes de que entraña ciertos riesgos. Riesgos que aumentan cuando rodamos por carreteras concurridas o que están en mal estado.

Os contamos unos trucos para aprender a anticiparos a los sustos y evitar así potenciales accidentes o caídas.

Cuando salimos con nuestra bicicleta por carreteras urbanas lo primero que debemos hacer es mirar a lo lejos de derecha a izquierda en busca de peligros potenciales. Estos peligros van desde obras o cruces, hasta peatones que vayan a cruzar o incluso uno de los más peligrosos, coches aparcados que estén parados en doble fila o coches aparcados que vayan a abandonar su estacionamiento.

La razón por la que debemos mirar a lo lejos es para poder anticiparnos a lo que nos vamos a encontrar. Cuanto más experiencia tengas sobre la bicicleta y más hayas rodado en diferentes terrenos, más desarrollados tendrás los sentidos a la hora de predecir posibles situaciones peligrosas.

Es cierto que no puedes leer la mente de un peatón, pero fijándonos en su lenguaje corporal podemos, en un alto porcentaje, predecir si un peatón está pensando en cruzar la carretera, girar o quedarse parado donde está. 

En el caso de los cruces, una buena idea es establecer contacto visual con los conductores, de este modo podemos más o menos asegurarnos de que nos han visto y que nos tendrán en cuenta a la hora de realizar maniobras en el cruce, además, si leemos su lenguaje corporal podremos también hacernos una idea de la dirección en la que esperan continuar.

De todas maneras, las personas somos muy impredecibles y por eso es recomendable tener los frenos a mano y disminuir la velocidad cuando veamos qué nos podemos encontrar en una situación insegura como las que hemos mencionado antes.

Descensos

Leer correctamente la carretera en un descenso también lleva su tiempo ya que no se trata únicamente de tener buena técnica en la bicicleta, si no de fijarse en lo que hay en el asfalto, en la visibilidad de cada curva, poner el oído para anticiparnos a un coche….Aquí todo lo que ocurra lo hará a una velocidad superior a lo que hemos comentado antes y es por eso que, nuestra capacidad de reacción y nuestra distancia de frenado van a aumentar, por lo que la anticipación en estos casos, debe ser mayor aún. 

Peligros en la carretera

Parches en la carretera, alcantarillas, charcos…la mejor manera de evitar incidentes es tratar de no pasar por encima de ellos, y la mejor manera de hacerlo es mirar a lo lejos y verlos con tiempo suficiente para esquivarlos.

Al esquivarlos incurrimos en otro riesgo, el del tráfico, es por eso que antes de esquivar un peligro en la carretera, debemos asegurarnos de que no hay ningún coche, ciclista o moto adelantándonos, del mismo modo que si vamos en grupo, debemos señalizar estos peligros al resto de compañeros de grupeta.

Por último, si vas a adelantar a algún coche aparcado, dale un poco más de espacio ya que es así evitas que alguien pueda abrir la puerta del coche y provocar un accidente. Si el coche no tiene las lunas tintadas, siempre puedes echar un ojo para saber si hay alguien dentro y anticiparte así a que algún ocupante pueda abrir la puerta de forma inesperada. 

Señalizaciones en el asfalto

Las líneas blancas en el asfalto, direcciones, pasos de cebra, señalizaciones de carril…pueden ser muy resbaladizas, especialmente si están mojadas, por lo que si ruedas por carreteras húmedas o mojadas, evita a toda costa pasar por encima o a lo largo de estas señalizaciones.

Si no puedes evitarlo entonces intenta pasar con la bicicleta lo más recta y centrada posible, así aumentarás el agarre de la bicicleta y disminuirán las posibilidades de caída.