El invierno supone muchos retos para los ciclistas y uno de ellos es evitar que se nos congelen las manos y las llevemos como los playmobil. Hoy vamos a repasar una serie de consejos para evitar que nuestras manos se conviertan en garras durante las salidas invernales. 

Guantes

Parece demasiado evidente como para añadirlo en esta lista pero, no solo debes recordar llevarte los guantes cuando salgas, el tipo de guantes que utilices es clave a la hora de disfrutar de la bici y evitar que se te caigan los dedos.

No es lo mismo salir con guantes de lana, que llevar unos guantes waterproof que incluso unas manoplas. Los primeros “fallan” mucho los días de viento y lluvia y los segundos son los más habituales por su polivalencia pero, te recomendamos que utilices unas manoplas si las temperaturas son realmente bajas ya que ayudan enormemente a mantener los dedos calientes. 

Manos calientes

Anticiparse a las condiciones climatológicas puede ser un gran punto a favor a la hora de evitar que pasemos frío en las manos. Evita quedarte en la calle hablando sin los guantes puestos porque una vez se te enfríen las manos, al no darles “mucho uso” mientras vamos en bicicleta, luego te costará mucho que consigan entrar en calor. 

Mantén calientes tus órganos vitales

El cuerpo prioriza los órganos más importantes a la hora de calentar el cuerpo y evitar la hipotermia, es por esto que si tenemos frío en el pecho o la cabeza, nuestro cuerpo se defenderá y nos costará mucho más mantener calientes nuestras extremidades. Es por esto que si queremos tener las manos calientes no debemos fijarnos solo en ellas, si no en todo nuestro cuerpo. 

Asegúrate de llevar las capas adecuadas e ir bien abrigado, solo de esta forma asegurarás una buena circulación y mantendrás caliente cada dedo de tus manos. 

Planea una ascensión

Si te enfrentas a una buena subida tu corazón empezará a trabajar en serio y llevará sangre a cada rincón de tu cuerpo. Así que ya sabes, si se te entumecen las manos, busca una buena subida y dale duro. 

Busca un bar

Esta es la favorita de muchos y es la ideal si no funciona ninguna de las anteriores. Buscar una cafetería y poner las manos alrededor de una café o un chocolate calentitos seguramente hará que tus dedos vuelvan a la vida. Lo que no está claro es si después de esta parada te apetecerá seguir con la bici ;)