Cuando hablamos de subidas largas y sostenidas el físico es importante, es decir estar en forma para afrontarlas es una parte que debemos tener en cuenta en nuestro planning, pero más importante todavía, es la cabeza.

Haga calor o frío, una subida larga es una lucha interna constante, una que no termina hasta que coronamos el puerto y disfrutamos del logro que hemos conseguido.

Como sabemos lo difícil que es enfrentarse a un puerto largo, hemos recopilado estos tips para que sepas cómo enfrentarte debidamente a un puerto de categoría. 

Juega con tu Postura

Como ya hemos mencionado antes, las subidas largas con largas, y se hacen aún más largas. Una manera de “proteger” nuestro físico y nuestra mente es cambiando ligeramente de postura cada cierto tiempo, evitando quedarnos “atascados” o incluso encontrándonos malestar muscular o postural procedente de mantener la postura durante demasiado tiempo.

Las zonas que más suelen sufrir en estos casos son los hombros y el cuello por lo que cambiar la posición de las manos en el manillar puede ser suficiente para ayudar a los hombres y el cuello a encontrar cierto descanso. 

Otra forma de liberar presión es levantándote en la bici cada cierto tiempo, puede que decidas atacar una cuesta hasta la siguiente curva o que prefieras hacer tramos muy cortos haciendo bailar a la bicicleta, sea como fuere, es importante encontrar momentos en los que el cuerpo pueda descansar cambiando de postura.



Dosifica

Estamos hablando de subidas largas, por lo que hay que pensar en ellas de esa manera. No es conveniente empezar muy fuerte ni atacar cada repecho porque de esta forma limitamos nuestras posibilidades de coronar.

Si te sientes con fuerzas o conoces el recorrido, puedes esperar a haber subido el 80% del puerto antes de empezar a atacar y aumentar el ritmo de la escalada. 

Mantén el Ritmo

Esto es muy importante en todos los deportes de resistencia. Mantener el ritmo nos ayuda a “saber” que vamos a terminar lo que hemos empezado. Debes encontrar un ritmo cómodo y constante que puedas sostener durante toda la subida.

Lo ideal es intentar evitar los sprints y constantes cambios de ritmo y la mejor forma de hacerlo es llevar el control midiendo la cadencia o el ritmo cardíaco, de esta manera resulta muy sencillo monitorizar los cambios de ritmo o de esfuerzo y ajustar según corresponda. 

Es cierto que este tipo de control requiere de cierta práctica, pero es la mejor manera de disfrutar la ascensión y asegurar la llegada.

Respira

Al  tratarse de subidas largas, el esfuerzo va a ser mayoritariamente aeróbico, es por eso que es importante controlar la respiración y ser conscientes de si vamos forzados o no. Esto es importante siempre, pero más aún cuando trabajamos en altitud, ya que será mucho más difícil conseguir el oxígeno necesario en cada respiración.

En estos casos, lo mejor es ser consciente de la respiración y realizar inspiraciones y expiraciones algo forzadas, de manera que seamos más conscientes aún de que estamos respirando y de qué ritmo llevamos. De este modo, nos aseguramos de que estamos llevando a los pulmones, todo el oxígeno que necesitamos.