Hoy vamos a ver 6 tips súper importantes a la hora de salir con nuestra bicicleta gravel. Todos ellos parecen muy evidentes, pero es común, sobretodo entre aquellos ciclistas que no están acostumbrados a este tipo de rutas, que se nos olvide que una gravel no es una mountain bike y tampoco es una bicicleta de carretera. Es esto, precisamente que hace a estas bicicletas tan especiales, lo que supone que haya que tener en cuenta detalles que con otras bicicletas, prácticamente pasaríamos por alto.

Planificación y preparación

Es cierto que cuando hablamos de gravel no dejamos de hablar de ciclismo, y cualquier ciclista experimentado sabe cómo planificar una ruta pero, hay ciertas características del gravel que hacen que para planificar una ruta haya que tener en cuenta ligeras variaciones.

Por ejemplo, no es lo mismo hacer 50 km por carretera que hacerlos en un entorno perfecto para el gravel, donde rodaremos de manera más lenta por carreteras, caminos y pistas forestales. Esto hace que el cálculo de la duración en tiempo de la ruta sea diferente, y que sea especialmente importante conocer donde podemos encontrar comida, agua o tomarnos un descanso.

Conocer la previsión del tiempo

Conocer la previsión del tiempo es clave para realizar cualquier actividad deportiva. En el caso de la bici es especialmente relevante ya que va a influir en la ruta que podemos realizar y en la ropa que deberemos llevar durante el trayecto.

Si hablamos de gravel, el tiempo cobra más importancia si cabe, ya que nuestro trayecto probablemente nos llevará por terrenos relativamente remotos, lo que significa que, por un lado, deberemos contar con alguna capa de ropa extra si parece que el tiempo puede empeorar e incluso puede que la convierta en impracticable, y por el otro, debemos asegurarnos de que llevamos al menos, un extra de agua en caso de que el tiempo «mejore» y nos pille secos en medio de la nada.

Mantener las distancias

Cuando practicamos gravel con alguien más debemos tener en cuenta que es importante dejar una distancia de seguridad entre las bicicletas. Esto es así porque los caminos por los que circulemos probablemente estarán llenos de piedras y agujeros que querremos evitar con nuestras bicicletas para no pinchar o tener una caída.

Además de por razones de seguridad, normalmente las velocidades en gravel son muy inferiores a las de ciclismo en carretera, por lo que no es tan importante ir a rueda para ahorrar energía.

Escoge las cubiertas adecuadas

En general, se puede decir que hay dos neumáticos que son los favoritos en el mundo gravel. Estos son el 700×37 y el 700×40, una algo más pensada para rodar y la otra diseñada con algo más de agarre.

Las ventajas de estas medidas son que, aunque un poco generales, nos permiten utilizarlas en la inmensa mayoría de bicicletas de gravel y que con ellas podemos cubrir prácticamente cualquier terreno lógico para una gravel.

Si tuviéramos que elegir una frente a la otra, quizá nuestra favorita sería la de 40 mm ya que aunque no vamos a apreciar prácticamente las desventajas, si que vamos a disfrutar de una mayor comodidad, agarre y control de la bicicleta comparado con una cubierta más estrecha.

Por supuesto, siempre recomendamos utilizar tubeless para evitar pinchazos y reventones por pellizcos en nuestros neumáticos.

Haz los descensos suaves

Si prefieres no utilizar tubeless con tu bicicleta gravel, debes tener en cuenta que pinchar puede resultar relativamente sencillo dependiendo del terreno al que hayas salido a disfrutar.

Una de las formas más comunes de pinchazo es en los descensos rápidos, donde tenemos menos control de por donde pasamos nuestra bici y cualquier piedra puede hacernos pinchar. Es por esto que es mejor sujetar un poco más la bici en el descenso para evitar llegar abajo con una rueda pinchada y que el resto de grupeta tenga que esperarnos a reparar el pinchazo.

Ajusta bien los bidones

Esto parece menos importante pero cuando practicamos gravel es muy habitual que nos encontremos baches inesperados que pueden hacer que un bidón colocado en un portabidones demasiado ancho, se nos caiga al suelo con cada bote. Es cierto que a priori no para nada muy grave, pero cuando se te ha caído un bidón 3 veces en una hora es cuando te das cuenta de la importancia de los pequeños detalles ;)